¿Cómo se sostiene una vida creativa?
Todas tenemos derecho a detenernos, a mirar, a parar. A observar, explorar. A permitirnos pensar diferente.
Parece que sí, pero quizás la respuesta no será tan fácil como un sí o como un no.
Detenerse, pararse en la creación, en este mundo veloz y con un sistema de consumo instaurado, es revolución. Es complicado, tanto que a veces parece casi imposible. Entre llamadas, reuniones, desayunos, burocracia, ajustes de excels, olor a café, ruido de vehículos, ascensores que tardan en venir…
Una tarea tan sencilla como detenerse a observar el color de las rojas amapolas, que crecen salvajes y abrazadas por las tiernas malvas en el descampado que pasa inadvertido en frente de casa. Y poder quedarte allí, parada, más de 20 minutos, 30 si te apetece. Sólo observando, sintiendo, escuchando, se vuelve un lujo. Y además todo aquel que pase pensará que estás chiflada. Pero no es un lujo relativo a un bien material, es un lujo temporal. Porque de todas esas personas que estén paseando por la calle en tu ciudad en ese instante, tú, de todas ellas, probablemente serás la que goce de una mayor autonomía temporal, y eso, amiga, es un lujo, y un privilegio.
Hoy, poder vaciar el pozo, parar, escuchar y conectar con tu sistema nervioso es un lujo, una suerte, un derecho y una herramienta al alcance de cualquiera.
Crear, sostener una vida creativa, puede parecer un lujo, y a ratos también puede parecer conducirte a un río de incertidumbre con remolinos de precariedad. ¿Qué sucede, qué queda cuando ese trabajo creativo se convierte en un amasijo de burocracia? ¿Qué sucede cuando el creador no puede crear porque se drena? ¿Cómo es posible parar, si siempre hay alguien que te insta a producir y a crear?
¿Cómo acabó el creador convirtiéndose en consumidor?
Es posible parar.
Sólo que no funciona igual para todas, no todes tenemos los mismos ritmos, ni los mismos tiempos. No todes accedemos a la pausa igual.
Yo aún sigo descubriendo mis formas de parar, de vaciar el pozo y ordenar el ruido mental. Creo que de alguna forma todo tiene que ver con saber percibir la música del silencio, sólo parar, detenerse a escuchar, a sentir, a vivir.
Y para eso, amiga, no hace falta ser rico, sólo estar vivo.
-Ámbar C.M,
@crismida_tattoo
Haz la Diferencia
Cuando compararte con otros está apagando tu creatividad
¿Por qué sentimos que nunca es suficiente? Abres Instagram para publicar una ilustración. Antes de hacerlo, ves el trabajo de otra artista. Después aparece una fotógrafa con miles de seguidores. Luego una ceramista que acaba de inaugurar una exposición. Y, sin darte cuenta, algo cambia. Lo que hace cinco minutos te parecía una obra de…
El miedo a mostrar tu obra: por qué cuesta tanto enseñar lo que creas
¿Por qué enseñar una obra puede resultar tan difícil? Hay una escena que se repite constantemente en talleres, exposiciones, redes sociales y encuentros entre artistas. Alguien termina una obra. La observa durante unos segundos. La fotografía. Y justo antes de compartirla, aparece una pregunta: «¿Y si no gusta?» A veces esa pregunta llega disfrazada de…
Sanar en ronda: talleres, círculos y espacios comunitarios de creación
Crear en grupo moviliza la necesidad humana de compartir lo que sentimos y encontrar resonancia en otros. En esos espacios, la creación deja de ser solo un proceso interno para convertirse en una experiencia compartida. Esto puede adquirir un valor terapéutico transformador, ya que no es lo mismo sostener una emoción en soledad que reconocerla…


Deja un comentario