Teresa Condeminas: pintar el cuerpo femenino desde otra mirada

Teresa Condeminas Soler (Barcelona, 1905 – Barcelona, 2002) fue una pintora catalana formada en la Escuela de la Llotja de Barcelona y una de las artistas españolas que mantuvieron el desnudo femenino como uno de los ejes de su producción durante buena parte del siglo XX.

Su trayectoria resulta especialmente significativa desde una perspectiva feminista: en una tradición artística en la que el cuerpo femenino había sido representado mayoritariamente por hombres y desde una mirada masculina, Condeminas decidió convertirlo en uno de los principales objetos de su propia investigación pictórica.

Formación y primeros pasos

Condeminas comenzó su formación artística a los trece años y estudió en la Escuela de la Llotja, donde tuvo como maestros a Félix Mestres y Vicente Borrás. Desde muy joven destacó por su dominio del dibujo y, en 1926, participó en la fundación de la Associació d’Art vinculada a la institución. En 1931 obtuvo una beca de la Fundación Amigó-Cuyàs, destinada a favorecer su desarrollo profesional.

Su pintura se inscribe fundamentalmente en la tradición del noucentisme catalán, aunque su tratamiento de la figura femenina evolucionó hacia un realismo de mayor modernidad. El cuerpo aparece construido mediante un dibujo preciso, volúmenes definidos y una utilización contenida del color y del claroscuro.

Peinándose de Teresa Condeminas, c. 1934 © Museu Nacional d’Art de Catatalunya.
El desnudo femenino como territorio de libertad

Durante los años treinta, Condeminas convirtió el desnudo femenino en uno de los asuntos fundamentales de su producción. Obras como Peinándose (ca. 1934) muestran figuras femeninas representadas desde una estética alejada tanto del erotismo explícito como de la idealización romántica.

Un ejemplo especialmente significativo es Camino de la fuente (ca. 1935), conservado en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. La obra actualiza el ideal clásico del cuerpo femenino desde una sensibilidad contemporánea y lo relaciona con los nuevos realismos de la época.

Camino de la Fuente de Teresa Condeminas, c. 1935 © Museu Nacional d’Art de Catatalunya.

En 1933, además, participó en la Exposición del Desnudo organizada por el Círculo Artístico de Barcelona, una iniciativa dedicada exclusivamente a la representación del cuerpo femenino que reunió más de ochenta artistas y más de doscientas obras. Condeminas fue reconocida con un premio.

La importancia de este episodio trasciende el reconocimiento individual. Que una mujer artista participara públicamente y de manera continuada en un género tradicionalmente asociado a la formación y al prestigio de los pintores varones suponía ocupar un espacio profesional del que las creadoras habían sido frecuentemente excluidas.

Éxito profesional y continuidad durante el franquismo

Su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes consolidó su trayectoria. En 1934 obtuvo una Tercera Medalla por El espejo (ca. 1950), y continuó participando posteriormente en exposiciones nacionales e internacionales. Su obra llegó también a la Bienal de Venecia y a exposiciones de arte español celebradas fuera de España.

El Espejo de Teresa Condeminas, c. 1950 © Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Depósito en Museo de Jaén.

La Guerra Civil y la posterior dictadura modificaron profundamente el contexto cultural español. Sin embargo, Condeminas consiguió mantener el desnudo femenino como una parte esencial de su producción. Durante el franquismo, este género estaba sometido a las restricciones morales propias del régimen y su presencia en exposiciones oficiales exigía una justificación estrictamente artística. En ese contexto, Condeminas fue una de las pocas mujeres que continuaron presentando este tipo de obras en certámenes oficiales.

Entre las obras conservadas destaca Plenitud (ca. 1950), actualmente en el Museo de Jaén, en depósito del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. La pintura representa a una mujer desnuda que, sentada sobre las rodillas, se arregla el cabello mientras contempla su reflejo en un pequeño espejo. La propia composición sitúa a la mujer como protagonista absoluta de la imagen, lejos de cualquier narración anecdótica.

Plenitud de Teresa Condeminas, c. 1950 © Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Depósito en Museo de Jaén.
Una artista que merece ser recuperada

Condeminas cultivó también el retrato, el paisaje, el bodegón y, posteriormente, la pintura religiosa y mural. Sin embargo, su dedicación al desnudo femenino constituye uno de los aspectos más singulares de su trayectoria.

Su recuperación resulta especialmente pertinente dentro de una revisión feminista de la historia del arte. No porque toda representación realizada por una mujer sea necesariamente feminista, sino porque su trayectoria permite cuestionar quién podía representar el cuerpo, desde qué posición y con qué legitimidad.

En 2024, el Museo Carmen Thyssen Málaga incluyó obras de Teresa Condeminas en la exposición Desnudos. Cuerpos normativos e insurrectos en el arte español (1870-1970). Esta incorporación evidencia la creciente revisión del canon y la necesidad de recuperar a creadoras que participaron activamente en la transformación de la representación del cuerpo femenino.

Teresa Condeminas no necesitó abandonar la tradición académica para desafiar sus límites. Su aportación reside precisamente en haber ocupado un espacio históricamente masculino y haber convertido el cuerpo femenino en un asunto legítimo de investigación artística desde la mirada de una mujer. Recuperar su obra significa ampliar nuestra comprensión de la pintura española del siglo XX y reconocer que también ellas pintaron, expusieron, fueron premiadas y construyeron una historia del arte que todavía estamos aprendiendo a mirar.

-Montse Iniesta
@insomnia_mim


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